Abrir la puerta a la terapia: Claves para afrontar una primera sesión (Parte 1)

Virginia Markland

A menudo, cuando alguien comienza terapia por primera vez o con una nueva profesional, aparecen miedos. Miedo a lo desconocido, al funcionamiento de la propia terapia, miedo al juicio, a sacar ciertos temas dolorosos... Si te encuentras en este nuevo momento de iniciar un proceso terapéutico y tienes dudas o miedos, aquí te doy unas claves para que sepas qué esperar y cómo afrontar esa primera sesión.

Claves para afrontar una primera sesión


Lo primero: es totalmente normal. Dar el paso de comenzar terapia, no es fácil. Es un paso muy grande hacia tu bienestar que ya has dado o que te estás planteando dar. Por lo tanto, valida y abraza esas emociones que sientes por difícil que sea: vas por buen camino.

1. Busca la evidencia científica

Dentro de la psicología hay un número incontable de corrientes psicológicas. ¿Qué significa esto? Es simplemente la teoría (o teorías) que sigue la psicóloga para guiar el proceso terapéutico y que dará respuesta a las problemáticas que presenten las personas en sesión. La corriente más conocida y que más evidencia científica ha reunido hasta el día de hoy para una gran variedad de problemáticas y distintos contextos es la Terapia Cognitiva-Conductual (Fordham et al., 2021). Sin embargo, muchas otras han demostrado también tener eficacia en distintos problemas. Por ejemplo, la
Terapia Cognitiva-Conductual es altamente eficaz en la depresión y los trastornos de ansiedad generalizada, teniendo un resultado mejor que la farmacología a largo plazo (Cuijpers et al., 2023; Borza, 2017), mientras que la Terapia Dialéctico-Conductual tiene mayor eficacia en problemas de suicidio y dificultades de regulación emocional, lo que la hace eficaz para el trastorno de personalidad límite (Stoffers-Winterling et al., 2022). Esto son solo dos ejemplos de terapias y de trastornos comunes, pero la literatura alrededor de todas las corrientes psicológicas actuales así como de diferentes aspectos que generan malestar a las personas es tan amplia, que los resultados varían de unos a otros.

Y aquí entra otro factor muy importante: si esa terapia se adapta realmente a la persona. Por supuesto, no todas las personas interpretamos el mundo de la misma manera y nuestras creencias, valores, personalidad y visión del mundo provocarán que algunas personas encajen más con ciertas corrientes psicológicas que con otras. Hay gente más emocional, otra más racional, otra más espiritual... La corriente terapéutica así como la terapeuta deberán adaptarse a la paciente para que el proceso terapéutico funcione.

Elegir un tipo de terapia si es tu primera vez es muy complicado, por tanto, mi consejo es el siguiente: Para comenzar, busca una terapia basada en la evidencia científica y comprueba si funciona para ti esa corriente en específico. Huye de los coach, huye del psicoanálisis y de Freud (lo siento, pero está muy desfasado actualmente y hace más daño que bien) y huye de las constelaciones familiares.

2. La información debe ser compartida


Esta clave va realmente unida a la anterior. A veces las profesionales no sabemos comunicar de manera adecuada a las pacientes qué estamos haciendo en cada momento, por qué lo estamos haciendo y en qué le beneficiará eso a la persona. Es de vital importancia que tu psicóloga te mantenga informada de qué pasos vais a seguir en el proceso. Al principio de la terapia te evaluará para conocerte a ti y conocer qué mantiene tu malestar: solo de esta manera se podrá intervenir después de una manera adaptada a ti. Para que me entiendas: No será el mismo proceso para una persona que últimamente se encuentra desmotivada y triste porque l han despedido del trabajo que para una mujer que lleva tiempo desmotivada y triste porque lleva sufriendo violencia por parte de su pareja desde hace años. El proceso terapéutico no será el mismo, y debes conocer y ser informada de qué pasos se van a seguir.

También a la hora de realizar ciertos ejercicios en la propia sesión o en casa debes recibir la explicación del por qué estás haciéndolo y en qué ayuda para los objetivos específicos que habéis marcado conjuntamente.


3. El camino no es instantáneo y rápido


Sé que esta afirmación es realmente dolorosa para la persona que acude a sesión porque está sufriendo un intenso malestar y que lo que necesita para seguir adelante es dejarlo atrás. Sin embargo, es necesario que todo lleve un ritmo y que todo se lleve a su tiempo. También es importante recordarlo para las profesionales, que vemos sufrir a la otra persona y a veces nos adelantamos para intentar ver mejoría pronto. 


Cada cambio, cada cuestionamiento de ideas y creencias, cada exposición a nuevas situaciones necesita tiempo. La terapia es una carrera de fondo, la clave es el trabajo a medio y largo plazo. Por eso, no confíes en quien te prometa una mejoría rápida e indolora.

Lo dejamos por aquí por ahora, pero no te vayas muy lejos: en la siguiente entrada seguiré dando algunas claves sobre qué esperar de la primera sesión de terapia y cómo afrontarla. ¡Espero que de momento haya sido de tu interés!

Referencias:
Fordham, B., Sugavanam, T., Edwards, K., Stallard, P., Howard, R., das Nair, R., Copsey, B., Lee, H., Howick, J., Hemming, K., & Lamb, S. E. (2021). The evidence for cognitive behavioural therapy in any condition, population or context: a meta-review of systematic reviews and panoramic meta-analysis.
Psychological medicine, 51(1), 21–29. https://doi.org/10.1017/S0033291720005292


Cuijpers, P., Miguel, C., Harrer, M., Plessen, C. Y., Ciharova, M., Ebert, D., & Karyotaki, E. (2023). Cognitive behavior therapy vs. control conditions, other psychotherapies, pharmacotherapies and combined treatment for depression: a comprehensive meta-analysis including 409 trials with 52,702 patients. World psychiatry : official journal of the World Psychiatric Association (WPA), 22(1), 105–115. https://doi.org/10.1002/wps.21069


Borza L. (2017). Cognitive-behavioral therapy for generalized anxiety.
Dialogues in clinical neuroscience, 19(2), 203-208. https://doi.org/10.31887/DCNS.2017.19.2/lborza


Stoffers-Winterling, J. M., Storebø, O. J., Kongerslev, M. T., Faltinsen, E., Todorovac, A., Sedoc Jørgensen, M., ... Simonsen, E. (2022). Psychotherapies for borderline personality disorder: a focused systematic review and meta-analysis. The British Journal of Psychiatry, 221(3), 538–552. doi:10.1192/bjp.2021.204


Por Virginia Markland 19 de diciembre de 2025
Más claves para afrontar una primera sesión Antes de pasar a la siguiente clave, te planteo un ejercicio. Pregúntate a ti misma: ¿Cómo te imaginas a tu psicóloga ideal o tu nueva psicóloga? ¿Cómo esperas que te trate? ¿Te gustaría sentirte comprendida por ella o realmente te da igual? ¿Qué crees que pasa en una primera sesión? En la anterior entrada di respuesta a alguna de estas preguntas y aquí voy a dársela a otras. Cuando tengas las respuestas, continúa leyendo. 4. Debe conocer tu realidad Antes de comenzar, considero relevante explicar una palabra que os ayudará a entender a qué me refiero con esta clave: la interseccionalidad. La interseccionalidad hace referencia a cómo se cruzan las discriminaciones (o desventajas) que sufre una persona en la vida, así como los distintos privilegios. Aunque no todas las interseccionalidades generan desventajas para la persona, sí que todas las personas estamos atravesadas por interseccionalidades de identidades y sistemas de poder. Podemos mencionar como algunos de los factores relevantes de interseccionalidad el género, la orientación sexual, la corporalidad, la clase social a la que se pertenezca, la discapacidad, el país de origen, el color de piel, la etnia, la edad… ¿Por qué te explico esto? Porque quizás, tú también estás expuesta a ciertas desventajas sociales y a la hora de empezar terapia te beneficiará conocerlas. Y no solo tú, sino también tu nueva psicóloga . Un ejemplo claro donde cobra relevancia conocer de qué manera te afectan ciertos sistemas de opresión es el siguiente. En primer lugar, una persona que sufre mucha ansiedad últimamente debido a que seguramente no pueda estudiar lo que quiere porque no llega a la nota necesaria y no tiene los recursos económicos suficientes para permitírselo. En segundo lugar, una persona que siente ansiedad con los estudios, pero que aunque no tiene la nota suficiente para hacer la carrera que quiere sabe con seguridad que su familia podrá costearlo. Ambas personas estarán expuestas a unos niveles de ansiedad altos, frustración, malestar, quizás problemas de autoestima… Pero la forma de intervenir será diferente, ya que la primera tiene unos límites en su futuro claros que le han sido impuestos por motivos ajenos a ella. Lo que quiero decir es que, en terapia se puede y se debe trabajar a nivel individual cómo interpretamos y actuamos cognitivamente, emocionalmente y conductualmente frente al mundo en el que vivimos y el contexto en el que nos movemos, pero no podemos olvidar que vivimos dentro de un sistema que a menudo no es justo . No pretendo desmotivar ni ser pesimista, al revés. Es importante que no cargues con la culpa y el peso de ciertas realidades que no dependen de ti, de cosas que no puedes cambiar. Las profesionales de la psicología debemos conocer las variables internas de la persona que mantienen o intervienen en el problema, pero también las externas, para saber qué es modificable y qué no. Por tanto, además de tú conocer y ser consciente de tu realidad, también lo debe ser la psicóloga . Un ejemplo claro de esto es la psicología afirmativa, LGTBIQA+ o queer. Esta rama de la psicología pretende afirmar (frente a destruir en las todavía presentes “terapias de conversión”) la identidad y expresión de género y la orientación sexual de una persona, ayudando a la persona a conocerse a sí misma, entender la situación en la que se encuentra y que le está generando malestar y qué es lo que quiere y necesita desde el empoderamiento. En el caso de las personas del colectivo LGTBIQA+ es importante que sean atendidas psicológicamente por personas que tengan formación o estén realmente sensibilizadas con la comunidad, ya que la terapia debe reconocer tu identidad y tu realidad , y a menudo sin darse siquiera cuenta algunas profesionales la niegan y cuestionan, generando un daño irreparable para la paciente. Pongamos otro ejemplo, ¿realmente una profesional de la psicología podría intervenir correctamente en una paciente racializada, si cuestiona que el racismo es sistémico y que esta persona se lo va a encontrar seguramente en todos los ámbitos de su vida? La respuesta es: no. Por eso, la cuarta clave es que busques a una profesional que tenga formación sobre tu realidad si lo consideras lo suficientemente importante para ti . De esta manera, la intervención estará mucho más adaptada a ti y el malestar que sufres también se entenderá desde una perspectiva contextual y social. 5. Normas básicas de la relación terapéutica El objetivo principal de la terapia es crear un espacio de confianza y escucha activa que servirá como herramienta para que la persona se sienta segura y pueda explorar sus emociones para poder trabajar mediante el acompañamiento de la terapeuta. Según la terapia humanista (Rogers, 1959) son clave para esto la aceptación incondicional hacia la paciente, la empatía y el no juicio , para así poder construir una buena alianza terapéutica paciente-profesional (ese sentimiento de “oye, sí, me gusta esta psicóloga, estoy cómoda”). A menudo, hay situaciones en consulta donde sin darnos cuenta, esto no es lo que están recibiendo las pacientes, y precisamente son estos los factores más importantes para que funcione el proceso terapéutico. No solo son útiles las técnicas y herramientas que se dan en sesión, ya que la alianza terapéutica tiene un gran peso. De hecho, algunos estudios indican que la varianza de éxito de la terapia se explica entre un 5 y un 7% debido a la alianza terapéutica (Duncan, 2010) y otros indican que este porcentaje es entre un 30 y un 40% (Lambert, Shapiro y Bergin, 1986). Así, es completamente necesario que te sientas cómoda en esa relación además de valorada y no juzgada dentro de las sesiones, lo cual implica que no se te imponga el camino a seguir dentro de tu proceso y que lo que tu terapeuta exprese dentro de las sesiones vaya en concordancia con el trabajo terapéutico marcado por los objetivos, y no mediante la crítica hacia tu comportamiento frente a una situación. Además, todas las profesionales de la psicología nos regimos por el Código Deontológico, sirviéndonos como regla de conducta profesional en el ejercicio de la Psicología. Os animo a conocer el documento, ya que aunque en él aparecen multitud de aspectos básicos, hay otros que a veces se pasan por alto y que lleva a la paciente a preguntarse cosas como “¿es esto que está pasando normal?”. Conocer este documento y cuáles son los principios que regulan las intervenciones y las relaciones entre pacientes y terapeutas os protegerá en caso de caer en manos, digamos, descuidadas. 6. El conocimiento es protección: Hoy en día, la psicología pop y el conocimiento popular sobre lo que es la terapia y qué esperar de ella ha aumentado gracias a las redes sociales (aunque si es de la manera correcta… es otro tema). Sin embargo, no hemos crecido en una sociedad que nos eduque en cómo funciona esta en rasgos generales y veraces, lo que a menudo provoca que las personas acudan a consulta desprotegidas (con autodiagnósticos hechos a través de posts de instagram), debido a una falta de conocimiento o por el contrario con unas expectativas muy rígidas. Es por eso que es de vital importancia que la profesional te informe sobre cómo va a ser el proceso terapéutico desde el inicio . En la entrada del blog anterior ya expresaba la importancia de la información compartida, por lo que esta vez en este punto mi objetivo es dar unas pinceladas sobre qué esperar una vez ya en sesión, bien en las primera o en las siguientes. El objetivo de la primera sesión es claro: recoger información y un primer contacto terapeuta - paciente. Esto se puede incluso aumentar a una segunda o tercera sesión, dependiendo de la dificultad del origen o el motivo que mantiene el malestar. ¿De qué manera es esa recogida de información o evaluación? Hay múltiples maneras y dependerá de la profesional: entrevistas estructuradas, entrevistas nada directivas, baterías de cuestionarios… De esta manera, puedes esperar que en una primera sesión se te pregunte por el motivo de consulta y aspectos relacionados a él, por tu historia de vida, por tu red de apoyo, familia, el contexto en el que vives, actividades que realizas, expectativas que tienes en cuanto a la terapia y qué emociones sueles vivir en cada momento así como pensamientos conductas que realizas, especialmente alrededor del malestar que estás viviendo. Quiero recordar que la intervención irá marcada por los objetivos terapéuticos marcados conjuntamente, lo cual establece un marco de trabajo que te ayudará a mantenerte informada del proceso. Después de la evaluación entraremos en la intervención, donde se pueden utilizar una infinidad de técnicas. Es importante que si se te plantea una técnica con la que no te sientes cómoda que lo comuniques. Quizás una vez entiendas el mecanismo y objetivo final de esa técnicas, accedes a ella, pero quizás sientes que no puedes soportarla: está bien . La terapia no es un proceso lineal , y no tienes por qué estar preparada para todo lo que venga desde el principio ni en todo momento. Habrá días que puedas soportar más y otros días menos. El autocuidado es un objetivo común en terapia, y esto también es escucharte, saber tus límites y hacer que se respeten. Cada persona y cada experiencia de vida es completamente diferente, y ahí radica la importancia de que el proceso se adapte a ti . A lo largo de la intervención seguramente se manden tareas con el objetivo de que se sigan trabajando ciertos aspectos y que profundices de manera autónoma en algunos temas tratados en la sesión. Se trata de seguir con el trabajo terapéutico entre sesiones. Esto son simplemente algunos aspectos simples que no siempre conocen las personas que se lanzan al mundo de la terapia, pero podríamos seguir y seguir. Sin embargo, es importante que se tenga en cuenta que cada proceso terapéutico es un mundo , por lo que la información aquí presentada es desde una perspectiva muy general. Y con esto y un bizcocho… ¿Recuerdas el ejercicio que te he planteado al principio de la entrada? Recuerda tus respuestas y piensa si lo que esperabas es probable que se dé teniendo en cuenta los principios básicos de la Psicología aquí mencionados, o cómo funciona la primera sesión. Conocer qué es lo que debes esperar y qué es lo que buscas y quieres, te ayudará a protegerte cuando veas algo fuera de lugar. Por supuesto, antes de terminar, me gustaría recordar que la Psicología es una ciencia que utiliza el método científico para estudiar la conducta humana y que, por tanto, las profesionales de la Psicología trabajamos desde la evidencia científica y con un único objetivo: acompañar a la persona en su proceso. La confianza en la profesional es vital para comenzar ese proceso. Sin embargo, el objetivo final de esta entrada es que todas estemos protegidas frente a profesionales, que como en todas las profesiones, de manera consciente o inconsciente utilicen a veces la dinámica de poder que se da en la intervención. Al final, el conocimiento es autocuidado y sois vosotras quienes podéis decidir quedaros en un sitio donde os sintáis aceptadas o no. Espero que haya sido de tu interés, ¿conocías esta información? Referencias Rogers, C. R. (1959). A theory of therapy, personality, and interpersonal relationships as developed in the client-centered framework. In S. Koch (Ed.), Psychology: A study of a science (Vol. 3, pp. 184–256). Duncan, B. L. (2010). On becoming a better therapist . Washington, D.C: American Psychological Association. Lambert, M. J., Shapiro, D. A., & Bergin, A. E. (1986). The effectiveness of psychotherapy. In S. Garfield y A. Bergin (Eds.), Handbook of psychotherapy and behavior change (3rd ed., pp. 157-212).